Conviene resguardar el patrimonio en activos inmobiliarios para atravesar el tsunami del coronavirus

Conviene resguardar el patrimonio en activos inmobiliarios para atravesar el tsunami del coronavirus

Lo que está pasando nos paraliza a todos. Pero la vida sigue y, quienes tienen patrimonio o capacidad de ahorro, están obligados a tomar decisiones de inversión.

A ellos, desde el mundo de los bienes raíces, les decimos que, en nuestro convencimiento, quien hoy esté poniendo su plata en ladrillos, estará haciendo buen negocio.

Los ladrillos son un activo real, mucho mejor que las acciones y los bonos que se desploman. Y los dólares billete? Con las políticas adoptadas por el gobierno americano, terminará habiendo muy probablemente alta inflación y perderán poder adquisitivo.

Estamos convencidos que es el momento de los activos reales y los bienes raíces. Suele decirse que en real estate las rentas son bajas hoy en día, que son mucho más ilíquidos que los activos financieros y que sus precios tienden a aumentar en exceso cuando el financiamiento se abarata.

Es cierto. Pero en el mundo por venir cuando la crisis del coronavirus pase, es imposible saber cuánto valdrán las cosas ni con qué criterios se valuarán. Sobre todo las empresas y compañía con negocios cuya dinámica futura es impredecible.

Qué sector saldrá bien parado ? Cuál se verá beneficiado ? Imposible saberlo y, aún quien pudiera imaginarlo, encontraría enormes dificultades para lograr capitalizarlo en beneficio propio.

Por el contrario, los bienes inmuebles están a disposición. En todo mercado hay vendedores y siempre es posible construir. Y cuando vuelva a salir el sol, esos activos ahí estarán. Los podremos tocar, habitar, alquilar o vender.

Activos reales, esa es la fórmula inversora defensiva de este contexto adverso. Puede incluso potenciarse, sobre todo para quienes estén en condiciones de captar fondos a tasas de interés atractivas, como las que se están ofreciendo en la actualidad en el mundo desarrollado.

Pero lo cierto es que, en entornos como el actual, la aproximación conservadora a las inversiones suele ser lo más recomendable. Capital propio, deuda moderada y apuesta por activos inmobiliarios de calidad que, a largo plazo, tal como lo acredita la historia, conservarán su valor y nos permitirán atravesar los tsunamis con solvencia.

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